La Aufhebung hegeliana 

TEXTOS BÁSICOS

La Aufhebung hegeliana 

 «Aufheben significa a la vez suprimir, conservar y elevar. Tarea de la filosofía sería en efecto la comprensión de la autosupresión (en virtud de la salida a la luz de las contradicciones internas) de las determinaciones configuradoras de la realidad y el pensamiento, pero en cuanto a su presunción de valer por sí mismas e inmediatamente (así, suprimir no es aniquilar, sino “poner en su sitio”, recortar ambiciones desmedidas); esa “supresión” implica pues, al punto, una “conservación” de tal determinación, pero en un plano de integración superior (digamos brevemente: al explicar algo, éste decae en sus derechos de tener existencia y sentido propios, aislados; y en cambio queda integrado en una red de significatividad, a saber:

las “razones” por las que la cosa es y es concebida); y en fin, esa “conservación” implica también -contra la presunción de la “cosa” o “pensamiento” como pura identidad, sin mancha ni enlace con nada- una “elevación”, ya que algo es de más rango cuando está aunado con lo demás: se entrega a ello y a cambio es “reconocido” como “partícipe”.- Se ha elegido el verbo “asumir” [para traducir aufhebung] porque: 1) implica en castellano un “hacerse cargo”, y no un abandono (como parece sugerir “suprimir”) ni un “ir más allá” de la cosa considerada (como en “superar’ o “sobrepasar”); la “cosa” sigue existiendo, pero integrada en un plano superior, que la toma a su “cuidado” o a su “cargo”; 2) las operaciones comunes de la lógica -como sabemos por Kant- son subsumir (o determinar: poner un caso B bajo una ley A) y reflexionar (buscar un universal -A- para un ejemplo dado: B);

Hegel piensa que ambas operaciones son derivadas: en la primera, no subsumiríamos si no presupusiéramos un fundamento común a B y A, que permitiera el “paso”; en la segunda, no buscaríamos una ley adecuada si ésta no estuviera ya de algún modo contenida, “irradiando” en el ejemplo particular; ahora bien, justamente la reflexión interna de la subsunción es la asunción, del latín ad sumere: ir a buscar “desde dentro” aquello bajo lo cual situarse, pero porque ello es la esencia o verdad de la cosa misma “asumida”; 3) un buen ejemplo del uso de “asumir” o “asunción” nos es dado por el lenguaje religioso: hablamos de la elevación o Ascensión de Cristo al Cielo, porque ésta se hace en virtud de la sola fuerza de su propia divinidad, y en cambio de la Asunción de María (que es elevada, no se eleva a sí misma), porque ésta “sube” por su función relativa (ser Madre de Dios), por estar “integrada” en la “economía de la salvación”, y no por su mera condición individual” (Félix Duque, Historia de la Filosofía Moderna. La era de la crítica, Akal, Madrid, 1998, pp. 327-8, nota 672).

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