REALIDAD Y FICCIÓN                                                                                                                                  Edición de la página                                           

                                                REVISTA PYTHAGORAS

                                                                I.E.S. "P. Jiménez Montoya". Baza

 

 

Revista Pythagoras

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ESCUELA DE ESCRITORES

ÍTACA

 

A Midsummer Night’s Dream

de William Shakespeare

 

La muy divertida comedia y cruelísima historia de Píramo y Tisbe

 

 

 

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Materiales

La Fábula de Píramo y Tisbe. (Luis de Góngora)

El sueño de una noche de verano. (W. Shakespeare)

 

La Fabula de Píramo y Tisbe

(libro de Akal de 1º de Bachillerato)

La Fabula de Píramo y Tisbe es un largo poema de Góngora: un romance de más de quinientos versos, escrito en 1618. Resume  a la perfección los rasgos más sobresalientes de la poesía gongorina: su tendencia al cultismo junto a su gusto por lo popular, la visión burlesca de la realidad y la reflexión seria, el refinamiento exquisito al lado de la expresión chocarrera. Este poema heroico-cómico narra grotescamente un tema mitológico grave y serio. Con ello, el poeta barroco está burlándose, con actitud distanciada de sus propios mitos.

(Continúa abajo)

Argumento

 

El sueño de una noche de verano

Texto completo

Estudio para la disputa entre Oberón y Titania, Sir Joseph Noel Paton, 1849.

Estudio para la disputa entre Oberón y Titania, Sir Joseph Noel Paton, 1849.

ENLACE: Wikipedia

El sueño de una noche de verano (A Midsummer Night's Dream) es una comedia escrita por William Shakespeare alrededor de 1595. Está considerada como uno de los grandes clásicos de la literatura teatral mundial. Al parecer fue escrita con motivo de la conmemoración de la boda de Sir Thomas Berkeley y Elizabeth Carey, en febrero de 1596.

El sueño de una noche de verano se inspira en elementos individuales de la literatura clásica. Por ejemplo, la historia de Píramo y Tysbe se relata en La metamorfosis de Ovidio y la transformación en Bottom en un burro proviene de la obra El Asno de Oro de Lucio Apuleyo. Se cree que Shakespeare trabajaba simultaneamente en la escritura de su tragedia amorosa Romeo y Julieta y es posible que la historia de amor entre Píramo y Tysbe sea una versión cómica del drama amoroso. Otra fuente de inspiración de Shakespeare fueron los Cuentos de Canterbury de Chaucer.

Argumento

Los principales temas de esta obra son los sueños y la realidad, el amor y la magia. Esta comedia relata la historia de cinco parejas de enamorados que sufren y disfrutan por causa de su amor y de las argucias de sus enamorados. El trasfondo común se encuentra en las celebraciones de la boda entre el duque Teseo y la reina de las amazonas Hipólita, anteriormente enemigos en batalla, amantes a punto de casarse al comenzar la obra. Personajes mitológicos como el rey y la reina de las hadas, Oberón y Titania, o el duende Puck (Robin)entremezclan sus propios destinos y el de dos parejas de enamorados: Hermia y Lisandro, Demetrio y Helena. La trama se desarrolla en tres actos en los que la rivalidad entre Titania y Oberón trastorna los acontecimientos entre los enamorados mortales pero también entre un humilde súbdito de Teseo y la propia Titania. Al final los pesares y sufrimientos del amor se resuelven quedando tan solo como el recuerdo del sueño de una noche de verano.

 

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La Fabula de Píramo y Tisbe es un largo poema de Góngora: un romance de más de quinientos versos, escrito en 1618. Resume  a la perfección los rasgos más sobresalientes de la poesía gongorina: su tendencia al cultismo junto a su gusto por lo popular, la visión burlesca de la realidad y la reflexión seria, el refinamiento exquisito al lado de la expresión chocarrera. Este poema heroico-cómico narra grotescamente un tema mitológico grave y serio. Con ello, el poeta barroco está burlándose, con actitud distanciada de sus propios mitos.

 

Esparcidos imagina
por el fragoso arcabuco,
¿ebúrneos diré o divinos?
divinos digo, y ebúrneos,

408

los bellos miembros de Tisbe,
y aquí otra vez se traspuso,
fatigando a Praxiteles
sobre copiallo de estuco.

412

La Parca, en esto, las manos
en la rueca y en el huso,
y los ojos, como dicen,
en el vital estatuto,

416

inexorable sonó
la dura tijera, a cuyo
mortal son, Píramo, vuelto
del parasismo profundo,

420

el acero que Vulcano
templó en venenosos zumos,
eficazmente mortales
y mágicamente infusos,

424

valeroso desnudó,
y no como el otro Mucio
asó intrépido la mano,
sino el asador tradujo

428

por el pecho a las espaldas.
¡Oh tantas veces insulso
cuantas vueltas a tu yerro
los siglos darán futuros!

432

¿Tan mal te olía la vida?
¡Oh bien hideputa puto
el que sobre tu cabeza
pusiera un cuerno de juro!

436

       

Versión en prosa (libro de Akal de 1º de Bachillerato)

         Al ver Píramo las huellas del león y el manto sangriento de Tisbe hecho pedazos por el suelo, imagina también esparcidos por el espeso monte los bellos miembros de Tisbe, divinos y blancos como el márfil; y otra vez se quedó pasmado y estático, tanto que parecía invitar al escultor Praxíteles a hacerle una escultura de yeso. La Muerte, con las manos ya en la rueca y en el uso, y los ojos puestos en el hilo de la vida de Píramo, hizo sonar inexorable la cruel tijera, a cuyo sonido mortal, Píramo, volviendo de su profundo paroximo, desnudo valeroso la espada -la cual Vulcano había templado en jugos venenosos de mortal eficacia y mágicamente infundidos- y se atravesó con el asador por el pecho hasta las espaldas (al contrario de lo que hizo Mucio, quien se asó la mano sin inmutarse.

       ¡Oh, serás tenido por bobo tantas veces cuantas recuerdes tu equivocación los siglos futuros! ¿En tan poco estimabas tu vida? ¡Oh, bien, hi de puta y puto sería quien te pusiera sobre la cabeza unos cuernos de ley! (por haberse matado sin comprobar primero si su amada había muerto realmente, Píramo merece que se le imponga sobre la cabeza el signo de los imbéciles: unos cuernos).

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  • Notas:
  • Estuco es la pasta que se ponía sobre la cara de los muertos para formar un molde a partir del cual hacer una efigie. Como Píramo no estaba muerto, sino sólo traspuesto, Praxiteles, otro famoso escultor, tendría que haberse dado prisa si hubiera querido copiar con estuco el rostro del joven antes de que volviera en sí. Fatigarse tiene el sentido de hacer algo deprisa, acongojadamente.

Comentarios:

En el verso 407 Góngora duda entre calificar los miembros de Tisbe con el adjetivo "divinos", de uso común en castellano, o bien con "ebúrneos", un cultismo poco conocido que sin duda los críticos le tacharían de pedante y oscuro. En el verso siguiente parece decidirse por el conservador "divinos", pero a continuación añade también ebúrneos, dejando así claro que le traen sin cuidado las críticas.

  • Según la mitología, cuando nace un hombre la parca Cloto saca su hilo vital de su rueca, tras lo cual su hermana Láquesis empieza a hilarlo y lo recoge en el huso, hasta que Atropos lo corta en el momento de de la muerte.

    Cayo Mucio se ofreció voluntario para asesinar a Lars Porsena, el rey que apoyaba al derrocado rey de Roma Tarquino el Soberbio en su proyecto de recuperar su trono; pero fue capturado y Porsena amenazó con quemarlo si no le revelaba lo que supiera sobre la situación en Roma. Sin embargo, la respuesta de Mucio fue la de poner él mismo la mano en el fuego y aguantar impertérrito mientras se consumía.
  • Observaciones:  La construcción de esta larga frase es como sigue: En esto la Parca, [con] las manos en la rueca y en el huso y [con] los ojos, como dicen, en el estatuto vital, sono [hizo sonar] inexorable la tijera, a cuyo mortal son, Píramo, vuelto del paroxismo profundo, desnudó [desenvainó] valeroso el acero que Vulcano templó en venenosos zumos eficazmente mortales y mágicamente infusos, y no asó intrépido la mano como el otro Mucio, sino [que] tradujo el asador por el pecho a las espaldas. El vital estatuto es el tiempo establecido para la vida (de Píramo en este caso), cuando la parca vio que había expirado, cortó su hilo.

    Al suicidarse de forma tan estúpida, Píramo deshonra su espada. Góngora empieza describiéndola como un arma noble, templada por el mismo Vulcano, el dios herrero, en un proceso artesanal en el que empleó jugos venenosos para hacerla más mortífera, inoculados al acero mediante artes mágicas, en suma, una joya de espada; pero cuando Píramo la usa para pasarla hasta sus espaldas a través del pecho, la compara con un vulgar asador (el hierro con el que se atraviesan los animales para darles vueltas mientras se asan al fuego). En suma, Píramo deshonró su noble espada usándola como un asador. También lo compara con Mucio, que se automutiló, pero marcando el contraste entre el Mucio insensato que es Píramo al atravesarse el asador y el otro Mucio heroico, que se asó la mano antes que traicionar a su patria. El adjetivo "valeroso" introduce una nota patética en la escena: Píramo actúa con valor, pero comete una estupidez.

    Insulso es necio, tonto. Píramo es tantas veces tonto como vueltas darán los siglos futuros a su yerro. Aquí hay que entender "dar vueltas" en el sentido figurado de comentarlo o hablar sobre ello. Píramo es tantas veces tonto como veces se recordará su error (que no son pocas, gracias a la mano de Ovidio y ahora también del propio Góngora). Por otra parte, si reinterpretamos "yerro" como "hierro", surge la imagen de que los siglos futuros van a dar vueltas a Píramo en su hierro, en su asador, como se hace con los animales puestos al fuego. Píramo va a ser recordado esencialmente como el tonto que se ensartó un asador, y recordar su historia es como darle vueltas al hierro para que se vaya asando.

    "Oh hideputa, puto" era una exclamación frecuente en la época con sentidos muy diversos según el contexto. Aquí tienen el sentido de "desgraciado, estúpido". Un juro es una renta vitalicia. La expresión "poner un juro sobre la cabeza de alguien" era habitual:

De bonísima gana; aunque perdiese la expectativa de tres mil maravedís de renta que ha de fundar ahora sobre mi cabeza una abuela mía, según me han escrito de mi tierra.

Cervantes, La guarda cuidadosa

Un cuerno es algo sin valor (como en "no vale un cuerno"). La cuarteta dice que bien desgraciado sería quien asignara una renta vitalicia a Píramo, por insignificante que ésta fuera, pues la frivolidad con que Píramo ha renunciado a su vida sería un desprecio a tal regalo. Más en general, Góngora está argumentando que quien se suicida está despreciando y ofendiendo a todos cuantos se han preocupado de él hasta entonces y han tratado de ayudarlo en la vida. Por otra parte, la frase sugiere, sin que venga en realidad a colación, que quien le pusiera un cuerno en la cabeza (quien le pusiera los cuernos) sería un hijo de puta.

 

Argumento

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LA FÁBULA DE PÍRAMO Y TISBE

La fábula de Píramo y Tisbe es un episodio de las Metamorfosis de Ovidio (Libro cuarto, versos 55-166). Se trata de una versión primitiva de Romeo y Julieta: Píramo es un joven babilonio enamorado de su vecina Tisbe. Los padres vetaron este amor y les prohibieron verse, pero los jóvenes encontraron una grieta en la pared que separaba sus casas, a través de la cual hablaban a escondidas, hasta el día que decidieron reunirse en un lugar fuera de la ciudad, junto a un moral, por la noche. Tisbe llegó la primera, pero la segunda en llegar fue una leona. La muchacha se esconde en unas cavernas, pero pierde sus velos en su huida, y la leona los destroza y los mancha con la sangre de una presa reciente. Es entonces cuando llega Píramo y, al ver estos restos, cree que Tisbe ha sido devorada, y no se le ocurre otra cosa que atravesarse con su propia espada. Poco después llega Tisbe, a tiempo para que Píramo muera en sus brazos, tras lo cual se clava también ella la espada.

El hilo conductor de las Metamorfosis es que en todas las historias del poema se produce una transformación. Por ejemplo, en el caso de la Fábula de Polifemo y Galatea es Acis quien se transforma en río; en la historia que nos ocupa, la sangre de los amantes cae sobre el vecino moral, que entonces tenía sus frutos blancos, y, como último deseo de Tisbe y por obra de los dioses, a partir de ese momento las moras pasaron a tener su color rojo habitual.

Góngora transformó los ciento once versos de Ovidio en un sorprendente romance de quinientos ocho versos en el que aplica toda su inimitable técnica, hasta entonces sólo empleada sistemáticamente en poemas serios, para burlarse de la mitología, de Ovidio y, lo que es aún más excepcional, para burlarse de sus críticos e incluso de sí mismo.

Para su parodia, manipuló la fuente ovidiana en sentido inverso a como hizo con el Polifemo: en las Metamorfosis, Polifemo es más bien burdo, Galatea es más bien frívola y Acis más bien pusilánime, mientras que Góngora los humanizó hasta convertirlos en dignos protagonistas de un patético drama; por el contrario, Ovidio presenta a Píramo y Tisbe como héroes románticos, mientras que Góngora los trata constantemente de insensatos, y reprocha a Píramo su necedad al suicidarse tan estúpidamente. Los personajes mitológicos son tratados con una familiaridad fuera de tono y para completar la comicidad a nivel argumental llena la historia de anacronismos: la Babilonia de su poema es la España de su época. La metamorfosis del moral pasa a ser secundaria y, frente a las numerosas alusiones de Ovidio, Góngora apenas la menciona una vez en la introducción y otra muy breve, casi de compromiso, en el momento en que se tiñen sus frutos.

Pero mucho más interesante es la burla que Góngora hace de su propio estilo. Es tentador pensar que pudo reconocer el ingenio y la gracia, no ya de las críticas groseras de Quevedo, pero sí de las elegantes parodias de Lope, como las de estos dos sonetos:

Boscán, tarde llegamos, ¿hay posada?
llamad desde la posta, Garcilaso,
-¿Quién es? - Dos caballeros del Parnaso,
- No hay donde nocturnar palestra armada.

Pululando de culto, Claudio, amigo,
minotaurista soy desde mañana,
derrelincuo la frasi castellana,
vayan las solitúdines conmigo;

- No entiendo lo que dice la criada,
¿Madona, que decís? - Que afecten paso,
que ostenta limbos el mentido ocaso
y el Sol depinge la porción rosada.

Por precursora, desde hoy más me obligo
a la Aurora llamar Bautista o Juana,
chamelote la mar, la ronca rana
mosca de agua, y sarna de oro al trigo;

- ¿Estás en ti, mujer? - negóse al tino
el ambulante huesped - ¡Que en tal tiempo
tal lengua entre cristianos haya!

Mal afecto de mí, con tedio y murrio,
cáligas diré ya, que no gregüescos,
como en los tiempos del pastor bamburrio;

Boscán, perdido habemos el camino,
preguntad por Castilla, que estoy loco
o no habemos salido de Vizcaya.

Estos versos, ¿son turcos o tudescos?
Tú lector Garibay, si eres gongurrio,
apláudelos, pues son polifemescos.


Para entender el último verso del primer soneto, conviene contrastarlo con el castellano que habla el vizcaíno del Quijote:

¿Yo no caballero? Juro a Dios tan mientes como cristiano. Si lanza arrojas y espada sacas, ¡el agua cuán presto verás que el gato llevas! Vizcaíno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo, y mientes que mira si otra dices cosa.

A esto mismo alude el penúltimo verso del segundo soneto, pues Garibay es un apellido típico vasco. Tanto si Góngora acogió con simpatía estas críticas como si no, lo cierto es que en la Fábula de Píramo y Tisbe supera a Lope en la parodia de su propio estilo. Si Lope se propone llamar a la Aurora Bautista o Juana porque es precursora del Sol, igual que Juan Bautista fue el precursor de Jesucristo, Góngora, siguiendo una lógica similar, llama signo, rugiente pompa de julio al león que asusta a Tisbe, porque en el mes de julio el Sol entra en el signo zodiacal de Leo. Frente a las elegantes y expresivas perífrasis como la del cisne:

Blanca, más que las plumas de aquel ave
que dulce muere y en las aguas mora,

del Polifemo, la madre de Tisbe pasa a ser "la que la vistió nueve meses que la trujo de terciopelo de tripa". Frente a las oportunas disyunciones como ésta de la Soledad Primera:

o por lo matizado o por lo bello,
si Aurora no con rayos, Sol con flores.

la Fábula de Píramo y Tisbe está repleta de disyunciones impertinentes, que plantean si los muros de Babilonia eran de ladrillo o de adobe, si Ovidio Nasón era romo o narigudo, si la lana del cordero devorado por el león era merina o burda, etc. Más aún, Góngora alude abiertamente a la censurada oscuridad de sus versos o a su pretendido abuso de los cultismos, como cuando llama "rima" a la grieta en la pared (basándose en que rima en latín significa grieta) y dice de ella que era "más clara que las de alguno", o cuando finge dudar entre el adjetivo "divino" o bien "ebúrneo" para calificar los miembros de Tisbe, aparenta decantarse por el primero, pero luego añade también el segundo:

¿Ebúrneos diré o divinos? / Divinos digo, y ebúrneos.

Sin embargo, esta "perversión burlesca" del estilo de Góngora no impide que la Fábula de Píramo y Tisbe conserve las características fundamentales de sus otras obras mayores: su agudo conceptismo, la precisión meticulosa por los detalles y las descripciones vívidas y minuciosas, tanto en lo físico como en lo psicológico. Así, Góngora completa todos los detalles que están ausentes en la esquemática historia de Ovidio y que son necesarios para dar solidez al argumento. Por ejemplo, para explicar cómo los dos amantes encuentran la grieta en la pared a pesar de que no podían hablarse, Góngora introduce una esclava negra que hace de mensajera entre ambos hasta que Tisbe encuentra la grieta. También explica por qué la madre de Tisbe quiere evitar los amoríos de su hija, o por qué Píramo llega tarde a la cita, etc.

Cuando Góngora terminó este poema, declaró que era el que más le había costado y del que más orgulloso se sentía. Tal vez esto sea exagerado y deba atribuirse a un fenómeno usual, por el que un autor tiende a preferir sus obras más recientes, pero lo que no es menos cierto es que, pese a lo que podría parecer, la Fábula de Píramo y Tisbe es un poema tan complejo y profundo como cualquiera de las otras obras mayores del poeta cordobés.

Para terminar recogemos una versión previa de la misma historia que Góngora dejó sin terminar en 1604:

De Tisbe y Píramo quiero,
si quisiere mi guitarra,
cantaros la historia, ejemplo
de firmeza y de desgracia.

4

Desde la barba al pie, Venus,
su hijuelo y las tres Gracias,
deshojando están jazmines
sobre rosas encarnadas.

28

No sé quién fueron sus padres,
mas bien sé cuál fue su patria,
todos sabéis lo que yo,
y para introducción basta.

8

Su edad, ya habéis visto el diente,
entre mozuela y rapaza,
pocos años en chapines
con reverendas de dama.

32

Era Tisbe una pintura
hecha en lámina de plata,
un brinco de oro y cristal
de un rubí y dos esmeraldas.

12

Señor padre era un buen viejo,
señora madre una paila;
el dulce favor implora
conserva de calabaza.

36

Su cabello eran sortijas,
memorias de oro y del alma;
su frente el color bruñido
que dal el Sol hiriendo el nácar.

16

Regalaban a Tisbica
tanto, que si la muchacha
pedía leche de cisnes,
le traían ellos natas.

40

La alegría eran sus ojos,
si no eran la esperanza
que viste la primavera
el día de mayor gala.

20

Mas, ¿qué mucho si es la niña,
como quien no dice nada,
alma de sus cuatro ojos,
los ojos de sus dos almas?

44

Sus labios la grana fina,
sus dientes las perlas blancas,
porque, como el oro en paño,
guarden las perlas en grana.

24

Los brazos de el uno fueron,
y del otro eran las faldas,
los primeros años cuna,
los siguientes almohada.

48

 

 

 

 

 

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