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I.E.S. "P. Jiménez Montoya". Baza

Lengua y Literatura

XVIII  LA FANTASMA

(Extracto de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez)

1. Introducción:

- Descripción de Anilla

- Narración con frecuencia iterativa: lo que hacía habitualmente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto: La mayor diversión de Anilla la Manteca, cuya fogosa y fresca juventud fue manadero sin fin de alegrones, era vestirse de fantasma. Se envolvía toda en una sábana, añadía harina al azucenón de su rostro, se ponía dientes de ajo en los dientes, y cuando, ya después de cenar, soñábamos, medio dormidos, en la salita, aparecía ella de improviso por la escalera de mármol, con un farol encendido, andando lenta, imponente y muda. Era, vestida ella de aquel modo, como si su desnudez se hubiese hecho túnica. Sí. Daba espanto la visión sepulcral que traía de los altos oscuros, pero, al mismo tiempo, fascinaba su blancura sola, con no sé qué plenitud sensual...

 

 

 

2. Hecho principal (puntual) que se narra,

ubicado en unas coordenadas espacio-temporales concretas.

(Se lo cuenta el narrador protagonista a su amigo Platero)

Deícticos temporales. Uso de los tiempos verbales

Cuadro de texto: AQUELLA NOCHE
Nunca olvidaré, Platero, aquella noche de setiembre. La tormenta palpitaba sobre el pueblo hacía una hora, como un corazón malo, descargando agua y piedra entre la desesperadora insistencia del relámpago y del trueno. Rebosaba ya el aljibe e inundaba el patio. Los últimos acompañamientos —el coche de las nueve, las ánimas, el cartero— habían ya pasado... Fui, tembloroso, a beber al comedor, y en la verde blancura de un relámpago, vi el eucalipto de las Velarde —el árbol del cuco, como le decíamos, que cayó aquella noche—, doblado todo sobre el tejado de alpende...

 DE PRONTO
De pronto, un espantoso ruido seco, como la sombra de un grito de luz que nos dejó ciegos, conmovió la casa.

CUANDO VOLVIMOS A LA REALIDAD
Cuando volvimos a la realidad, todos estábamos en sitio diferente del que teníamos un momento antes y como solos todos, sin afán ni sentimiento de los demás. Uno se quejaba de la cabeza, otro de los ojos, otro del corazón... Poco a poco fuimos tornando a nuestros sitios.
 
Se alejaba la tormenta... La luna, entre unas nubes enormes que se rajaban de abajo a arriba, encendía de blanco en el patio el agua que todo lo colmaba. Fuimos mirándolo todo. Lord iba y venía a la escalera del corral, ladrando loco. Lo seguimos... Platero; abajo ya, junto a la flor de noche que, mojada, exhalaba un nauseabundo olor, la pobre Anilla, vestida de fantasma, estaba muerta, aún encendido el farol en su mano negra por el rayo.
ESTABA MUERTA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 ¿Cómo explicas que en el último párrafo abunden los pretéritos imperfectos de indicativo? ¿No sería más adecuado el pretérito perfecto simple? ¿Qué efecto produce este cambio? ¿Por qué lo habrá utilizado el autor?

 

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