REALIDAD Y FICCIÓN                                                                 LECTURA, COMENTARIO, CREACIÓN Escríbenos

Web de la profesora Mercedes Laguna 

1º de Bachillerato

Lengua y Literatura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enlace:

Tópicos literarios del Renacimiento

y el Barroco (Web de Anabel Amoura)

 

 

Fray Luis de León

 

(1527-1591)
"Oda a Francisco Salinas"

  

 

    Oda a "La vida retirada"

 

 

  ¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruïdo

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!       5

 

  Que no le enturbia el pecho

de los soberbios grandes el estado,

ni del dorado techo

se admira, fabricado

del sabio moro, en jaspes sustentado.            10

 

  No cura si la fama

canta con voz su nombre pregonera,

ni cura si encarama

la lengua lisonjera

lo que condena la verdad sincera.                15

 

  ¿Qué presta a mi contento

si soy del vano dedo señalado,

si en busca de este viento

ando desalentado

con ansias vivas y mortal cuidado?               20

 

  ¡Oh campo, oh monte, oh río!

¡Oh secreto seguro deleitoso!

roto casi el navío,

a vuestro almo reposo

huyo de aqueste mar tempestuoso.                 25

 

  Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre quiero;

no quiero ver el ceño

vanamente severo

de quien la sangre ensalza o el dinero.          30

 

  Despiértenme las aves

con su cantar süave no aprendido,

no los cuidados graves

de que es siempre seguido

quien al ajeno abritrio está atenido.            35

 

  Vivir quiero conmigo,

gozar quiero del bien que debo al cielo

a solas, sin testigo,

libre de amor, de celo,

de odio, de esperanzas, de recelo.               40

 

  Del monte en la ladera

por mi mano plantado tengo un huerto,

que con la primavera

de bella flor cubierto,

ya muestra en esperanza el fruto cierto.         45

 

  Y como codiciosa

de ver y acrecentar su hermosura,

desde la cumbre airosa

una fontana pura

hasta llegar corriendo se apresura.              50

 

  Y luego sosegada

el paso entre los árboles torciendo,

el suelo de pasada

de verdura vistiendo,

y con diversas flores va esparciendo.            55

 

  El aire el huerto orea,

y ofrece mil olores al sentido,

los árboles menea

con un manso ruïdo,

que del oro y del cetro pone olvido.             60

 

  Ténganse su tesoro

los que de un flaco leño se confían:

no es mío ver al lloro

de los que desconfían

cuando el cierzo y el ábrego porfían.            65

 

  La combatida antena

cruje, y en ciega noche el claro día

se torna; al cielo suena

confusa vocería,

y la mar enriquecen a porfía.                    70

 

  A mí una pobrecilla

mesa, de amable paz bien abastada

me baste, y la vajilla

de fino oro labrada,

sea de quien la mar no teme airada.              75

 

  Y mientras miserable-

mente se están los otros abrasando

en sed insacïable

del no durable mando,

tendido yo a la sombra esté cantando.            80

 

  A la sombra tendido

de yedra y lauro eterno coronado,

puesto el atento oído

al son dulce, acordado,

del plectro sabiamente meneado.                  85

 

 

De: Floresta de rimas antiguas castellanas, por Juan Nicholas Böhl de Faber. Hamburgo: Perthes y Besser, 1821.

 
Estrofa:  Lira (estrofa con 5-7 versos de once y de siete sílabas, con
          rima perfecta).  Aquí se emplea el esquema: aBabB
 
 
Sílabas:
 
     1  2  3  4 5  6                       + 1 = 7
  ¡Qué descansada vida
 
 1  2    3    4  5    6  7 8  9 10         + 1 = 11     [hiato y diéresis]
la del que | huye_el mundanal ru-ïdo
 
1  2  3   4   5  6                         + 1 = 7
y sigue la_escondida
 
 1  2  3   4   5    6                      + 1 = 7
senda por donde_han ido
 
 1   2 3   4  5     6   7   8   9    10    + 1 = 11
los pocos sabios que_en el mundo_han sido!
 
 
Rima:  Rima perfecta con el esquema aBabB
 
  ¡Qué descansada vida                          a
la del que huye el mundanal ruïdo               B
y sigue la escondida                            a
senda por donde han ido                         b
los pocos sabios que en el mundo han sido!      B
 

 

 

ODA III - A FRANCISCO DE SALINAS

                                          

A Francisco Salinas

Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
extraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

 

Fray Luis de León           

 

                               

 

 

 

 

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