De-Lectio. Revista de filosofía, literatura y estética. ISSN: 2445-0316 
 

 

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Juan Antonio  Nicolás

Universidad de Granada

 

Qué dice Juan Antonio Nicolás sobre la palabra creadora

Un texto que sirve como presentación del autor para

la Revista De-Lectio

 

 

 

 

 

Perspectiva como mediación entre interpretaciones

Todo saber (= comprender-interpretar) lo es siempre “en cuanto algo”, es decir, en el marco de una determinada gama de posibles comprensiones e interpretaciones. El “paso” de esta gama de posibilidades (abierta y delimitada a la vez por el haber previo, Vorhabe) a una determinada interpretación (recortada por la manera previa de ver, Vorsicht) tiene lugar siempre “guiado por un punto de vista” (Heidegger, GA, 2, 150) que viene determinado en última instancia por la conceptualidad, esto es, por una manera de entender previa (Vorgriff). He aquí finalmente de nuevo la noción de punto de vista o perspectiva.

En la Hermenéutica heideggeriana el saber tiene estructuralmente un carácter interpretativo, en cuyo fondo se halla siempre la determinación de un punto de vista. He aquí la estructura última de la concepción hermenéutica del saber, expresada por el propio Heidegger en términos perspectivistas. Se puede hablar sin forzar mucho las cosas de un perspectivismo de las interpretaciones.

Se propone la hipótesis de que la noción de perspectiva acuñada por Leibniz puede jugar un papel relevante para comprender la dinámica de las interpretaciones, entendidas como puntos de vista diferentes, manteniendo a la vez la posibilidad siempre de nuevas interpretaciones, pero sin perder una lógica interna que las unifica sistemáticamente. De este modo se rebasa la concepción de la verdad única en cada caso, pero manteniendo una referencia ordenadora, esto es, permaneciendo dentro del marco de un cierto tipo de racionalidad. Así entendido, puede decirse que Leibniz elabora una especie de transformación de la racionalidad en términos de hermenéutica perspectivista. Y eso a su vez, puede volverse críticamente contra las hermenéuticas no normativas, aportando argumentos en favor de la posibilidad de fundamentación dentro de este tipo de planteamiento, esto es, a favor de   un cierto tipo de hermenéutica crítica.

La noción de perspectiva es un intento por parte de Leibniz de recoger todas aquellas circunstancias que tienen lugar en el acto del conocimiento implantado en la realidad, “permite al ser humano atenerse a su experiencia y a su perspectiva, y a la vez estar dispuesto a reconocer su falibilidad. En última instancia permite que la perspectiva cumpla su función de facilitar la incorporación del sujeto a la vida” (Salas, 1995, p. 111).

De ahí el lugar preferente otorgado a la corporalidad y con ello a la percepción, que Leibniz estira hasta la apercepción más allá de la conciencia. De este modo, Leibniz rebasa la reducción del saber a lógica del conocimiento (Racionalismo crítico) y rebasa los epistemologicismos. La perspectiva del sujeto individual viene condicionada de antemano por el objeto mismo, el individuo pertenece a un sistema en el que cada uno tiene su propia ley interna, que forma parte de una legislación universal anterior a cada individuo: “Chaque monade est un miroir vivant representatif de lunivers, suivant son point de vue, et aussi reglé que lunivers luy même” (GP VI, p. 599.)

En este planteamiento el perspectivismo leibniziano no constituye un relativismo de los puntos de vista (o de las interpretaciones). No toda interpretación es posible, porque cada individuo pertenece a un mundo común regido por leyes, reglas y principios que establecen el orden general de la razón (perspectivista) (Bouquiaux, 2006, p. 52). Cada individuo es lo que es en relación a todo el resto del sistema,  que a su vez tiene una estructura dinámica en la que la función y alcance de cada elemento (individuos, principios, leyes) es variable. En esta dinámica, la perspectiva de cada individuo es constitutiva de su ser, no es algo externo; por ello no es posible separar la dimensión ontológica de la dimensión epistemológica en el perspectivismo. No se trata de que cada individuo tiene una esencia propia y además una determinada posición respecto a todo lo demás, sino que cada individuo es su facticidad lógico-corporal. Cada individuo es perceptio y appetitus dentro de un sistema dinámico que determina sus posibilidades, y por tanto, su realidad. La permanente transformación de las perspectivas constituye un proceso continuo (principio de continuidad) de unas representaciones a otras, de unas percepciones a otras, de lo confuso a lo claro, de lo ignoto a la luz de nuevas interpretaciones. Un ejemplo es la propuesta heliocéntrica introducida por Copérnico. Esta conexión universal de todo con todo (“tout est lié”) es un principio esencial para Leibniz: “Laction de chacune se conserve dans chacune de tout lunivers à cause de la conspiration et sympathie de toutes choses, le monde estant tout entier dans chacune de ses parties, mais plus distinctement dans les unes que dans les autres” (GP VII, p. 544).

La noción de perspectiva es la que permite moverse por el espacio lógico y ontológico. De ahí que “quien conoce uno de mis principios los conoce todos”. Esta noción permite acceder a la totalidad desde cada individualidad y con ello conjugar unidad y pluralidad, individualidad y totalidad, verdad y diversidad. Dinámicamente concebida, la noción de perspectiva se constituye en la “argamasa teórica que permite mantener la infinita diferencia dentro de un orden, sin que aquélla se pierda en la unidad indiferenciada, permite en definitiva, que la irreductible diversidad pueda seguir siendo concebida como sistema.

He aquí una reconstrucción del modelo perspectivista que propone Leibniz, que puede entenderse en términos de hermenéutica porque no viene determinado por unos principios a priori, sino que las cosas son lo que son en cada contexto, en cada ocasión, en cada lugar del sistema. Cada perspectiva expresa todo el orden general solidariamente, esto es, desde la conexión de todo con todo, y a su vez, cada perspectiva es lo que es en virtud de sus relaciones con lo demás. El modelo perspectivista leibniziano expresa que toda verdad es relativamente relativa, y no absolutamente relativa. Así planteado, uno de los méritos de Leibniz quizás radique en que ese “giro a la facticidad” que practica no lo conduce a la imposiblidad de fundamentar el saber. Esta vía leibniziana es la que puede resultar fructífera en su confrontación con otros modelos de filosofía hermenéutica hoy vigentes.

 

“Perspective as mediation between interpretations”,

en J.A. Nicolás (ed.), Leibniz and Hermeneutics, Cambridge, 2016.

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
     
     
 
 

 

 

De-Lectio

Revista de Filosofía, Literatura y Estética

Lugar de edición: Granada

Editada por el Grupo de Investigación: Leer, interpretar, crear

(compuesto por los autores del consejo de dirección-redacción de la Revista)

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Editora:

Mercedes Laguna González